11:45 un hombre toca mi puerta, se veía como un alcohólico que pedía un poco de pan, yo andaba con mi pijama por lo que le atormento que estuviera de lejos contestándole desde mi umbral, - “es que, mire como se lo digo” – “eeee”- y antes de que enunciar palabra – “mondas” le dije, a veces pensé es mejor ayudarlos cuando no tiene salida un trago mas un trago menos por lo menos algo de dignidad les queda al sentirse bien tomando, - ¡que digo Dios mió¡ quien puede ser feliz así.
¡El hombre me pidió fósforos!, es que en la casa de alcohólicos anónimos de la rotonda de la alameda les coartaron la luz y el agua, me regala unos fosforitos y una vela.
En ese momento recordé que hoy tuve muchas cosas, mas que una vela que fuera mi esperanza sino que todo un sol, Gracias a Dios que sigo hacia delante y no retrocedo. Es infinitamente feliz mi corazón por queda aprendido a ser feliz con lo sencillo y agradecer esos pequeños rayos de luz que te hacen pensar.
El hombre se fue camino ha su morada donde nadie sabe si será su ultima vez en ese lugar.
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